Gobierno de la 4T mintió: van 321 mil muertes; AMLO planea acto masivo en septiembre

Oficialmente han sido registradas 201,409 víctimas, de acuerdo con las cifras diarias que presenta la Secretaría de Salud (SSa). Sin embargo, un reciente informe gubernamental revelaría que la cifra oficial podría ser de 321,000 fallecimientos por COVID-19.

Sin embargo, el presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador, externó esta mañana su deseo de realizar una concentración masiva en el Zócalo en septiembre próximo porque, dijo, “Hace falta, ya hace falta”.

Hasta el pasado 14 de febrero, las autoridades mexicanas relacionaron 294,287 fallecimientos con COVID-19, pero, a partir del día 15 de ese mes, México confirmó 26,772 muertes con pruebas diagnósticas. Esto significaría que la cifra total de fallecimientos por la pandemia sería de 321,059, un 60% más que la anunciada por las autoridades.

Casi desde el inicio de la pandemia, el gobierno mexicano se ha visto envuelto en polémica por las cifras de muertos que da a conocer, por lo que la única forma de obtener una imagen clara de los fallecimientos es revisar el “exceso de muertes” y revisar los certificados de defunción.

La nueva cifra estaría a la altura de Brasil, que ahora es el segundo país con más fallecidos por detrás de Estados Unidos. Pero la población de México, 126 millones de personas, es mucho menor que la de esos dos países.

El nuevo reporte también confirma lo letal que fue la segunda ola de contagios que sufrió México en enero. A finales de diciembre, las estimaciones de exceso de mortalidad eran de unas 220,000 muertes relacionadas con el COVID-19 en México. Ese número creció en unas 75,000 personas en apenas mes y medio.

era llamativo el volumen del exceso de mortalidad total desde el inicio de la pandemia, unas 417,000. El exceso de mortalidad se determina comparando las muertes en un año concreto con las que se habrían esperado en función de los datos de años anteriores.

Un análisis de AP sobre los certificados de defunción determinó que en torno al 70.5% del exceso de mortalidad estaba relacionado con el COVID-19, a menudo porque se mencionaba en los certificados como factor o posible causa de la muerte.

Pero algunos expertos dicen que el COVID-19 podría haber contribuido a muchas otras muertes porque mucha gente no pudo recibir tratamiento para otras enfermedades porque los hospitales estaban sobrepasados.

Aun así, pese a conocer esta información, el presidente declaró este lunes que espera en septiembre ya poder hacer un acto público en grande.

Mientras tanto, recordó que suspenderá sus giras de trabajo por el país los fines de semana para respetar la veda electoral “para que los ciudadanos libremente decidan quién debe gobernarlos”.

Dijo que viajará a algunas regiones, pero que no habrá eventos públicos ni comunicados de prensa. “Si voy a un estado será entrada por salida a las obras, no habrá agenda, voy a llegar sin avisar”.

BALANDRONADAS Y LA 3ª OLA

Al respecto, el ex secretario de Hacienda durante el actual gobierno de la 4T, Carlos Urzúa, publicó en su columna de El Universal de este lunes, que las autoridades mexicanas han mentido de manera reiterada desde hace meses. Ha sido una mentira tras otra.

Desde el inicio de la pandemia el gobierno federal ha tergiversado la gravedad del problema: ha subestimado el número de personas infectadas por el coronavirus; ha ignorado en su contabilidad a las decenas de miles de mexicanos que han fallecido fuera de los hospitales de salud pública; ha mentido, inclusive, sobre el simple calendario de vacunación contra el virus. Un calendario cuya versión final sigue siendo esperada, con ilusión, por millones de adultos mayores en toda la República.

Pero, surge la pregunta ahora, si no se puede confiar en las cifras gubernamentales sobre los fallecidos por la pandemia, ¿cómo podría estimarse entonces la verdadera magnitud de la tragedia? La manera de estimarla es menos difícil de lo que parecería a primera vista. De hecho la metodología descrita a continuación ha sido frecuentemente utilizada en un buen número de países, incluido el nuestro.

Para empezar, hay que recopilar el número de decesos registrados semanalmente en México antes del inicio de la pandemia en marzo de 2020 (entre más hacia atrás se recopilen esos datos tanto mejor). Hecho esto hay que usar modelos estadísticos para pronosticar cuántas muertes por diversas enfermedades hubieran ocurrido en 2020 y lo que llevamos de 2021 de no haber existido una pandemia por el coronavirus.

El último paso es simplemente contrastar ese pronóstico de muertes “típicas” con la abultada cifra de muertes extras que se dieron en el periodo y que, según las autoridades, no fueron debidas al coronavirus. Ese exceso de mortalidad, esa diferencia entre las muertes oficiales y las pronosticadas, puede ser empleado como un estimado de los decesos por coronavirus que no fueron identificados como tales.

You may also like...