Empleo, industria y medio ambiente van de la mano en bien de Yucatán

Alto a organizaciones desestabilizadoras; destacan expertos que la generación de empleo, economía ecológica y la industria; están más asociadas. La pérdida de empleos por razones ambientales; de ideologías e intereses han generado problemas de impacto social en el desarrollo de Yucatán; que en alianza con empresas locales activan programas de empleos.

CDMX: La Crisis social, crisis económica y crisis ecológica empiezan a ir cada vez más asociadas, ni una debe condenar a otra o a la inversa; frente a la complejidad del ser humano, de la sociedad, del progreso y de grupos de intereses que privilegian una por otra, por el hecho de imponer sus derechos, ideologías e intereses económicos, ambientales y que son banderas de “vividores de las necesidades o manipulación de la gente”.

El crecimiento económico, la evolución social y las concepciones o posturas del acelerado cambio climático son ya sinónimo de generación simultánea y sobre todo de una gran crisis que aqueja ahora que es la del empleo y carencias en finanzas; llegan a la conclusión destacados en Salud laboral y medio ambiente.

En Yucatán ante la pandemia y grupos que han buscado frenar la industria y la economía local, se siguen implementando programas de empleos y proyectando millonarias inversiones; con empresas locales e internacionales.

El crecimiento económico; la evolución social y las concepciones o posturas del acelerado cambio climático son ya sinónimo de generación simultánea.

EMPLEO LOCAL EN ALIANZA CON SECTOR INDUSTRIAL

Es aceptable que una economía de orientación ecológica tiende a proteger de forma natural la actividad y el empleo local, no a exterminar; lo que no deja de ser interesante ante la tremenda apertura de los mercados que ha traído consigo la mundialización económica, con desastrosas consecuencias de la desprotección para aquellas economías locales más vulnerables ante las de los países económicamente más poderosos. Tiende a revalorización los recursos locales, y muchas sus actividades más características son cautivas de la economía local por la global.

Buena parte de los nuevos mercados ecológicos están, por su propia naturaleza, protegidos total o parcialmente de la competencia internacional. Esto es muy evidente para sectores como el reciclaje o la restauración del medio natural, de la misma forma con la industria y granjas porcicolas, avícolas o bovinas; bien reguladas porque contribuyen a la economía y empleo local y no ser condenables por grupos que sirven a intereses ideológicos y económicos que traen la misión de acabar con el progreso del estado o el desarrollo en la comunidad y no buscar soluciones integrales; sino destruir la economía y producción local.

Cabe destacar que los yucatecos, su gobierno, la industria ante la crisis de empleos y económica, se ven en la urgencia de creación de programas de empleos tales como hace unos días el de “Suma de talentos”, de la empresa porcicola Kekén que generará más de 500 puestos fijos para el sector de “limitados en capacidad”; vincularlos a los ámbitos público, privado, social y académico para mejorar el acceso a estas oportunidades, son parte de los ejes del Plan Estatal que se cumplen con esta estrategia, realizada también con la colaboración del Instituto para la Inclusión de las Personas con Discapacidad del Estado de Yucatán.

El proyecto considera un presupuesto de inversión por parte de la empresa para las adecuaciones que sean necesarias en los centros de trabajo, ubicados en 80 de los 106 municipios del estado. El ritmo de ejecución responderá a la demanda y los requerimientos, procurando la mejora continua mediante la retroalimentación y el aprendizaje mutuos.

En los últimos veinte años, en nuestro país y la región de la península, a pesar de ser uno de los que tiene una tasa más baja de actividad, el empleo ha bajado estrepitosamente y más en con la pandemia y ha frenado un mayor crecimiento. Las causas son múltiples aparte de lo que está viviendo el mundo y si a esto aunamos a las organizaciones y grupos que van en contra de todo “y todo les hace mal”; pero como viven de apoyos económicos internacionales; no les preocupa el desempleo y crisis económica que golpea a miles sin mirar clases sociales; sean indígenas; de la media o de la alta; urgen medidas; empresas e industrias generadoras de empleo que alivien la dramática situación que sufren millones de personas requiere de propuestas diversificadas. No hay “una” solución milagrosa.

La adopción de criterios ecológicos en la economía se revela no sólo como una opción favorable al empleo, sino también como una necesidad para afrontar paralelamente la crisis de un modelo injusto socialmente e insostenible desde el punto de vista medioambiental. Ante esta crisis, hace un año, el gobernador de Yucatán, Mauricio Vila Dosal, anunció la inversión de 18,169 millones de pesos de nueve empresas de capital local, nacional e internacional que apuestan por el estado, con lo que se pretende generar más de 6,440 empleos directos y 19,420 indirectos; siendo cuidadosos de las regulaciones ambientales y sociales.

Las empresas dedicadas a los sectores inmobiliario, agroindustrial, hotelero, médico y especializado en logística de carga, sistemas de ventilación, entre otros, realizarán en Yucatán una inversión cuatro veces mayor a la de 5, 500 millones de pesos presentada en enero pasado, con lo que ya se logra acumular en los primeros 9 meses de esta administración una certeza de inversión por más de 23,700 millones de pesos y la creación de 17,010 fuentes de trabajo directas y 54,120 indirectas.

La relación entre medio ambiente y empleo ha sido considerada durante mucho tiempo en términos de dilema.

Entre las firmas a generar empleos y crecimiento económico; están Misión Obispado, Wood Genix, Air Temp, WinHealth; así como de los Grupos Harinera CMG y Proteínas y Oléicos, Kuo (Kekén), Logra, Youssef y Crown Park, el mandatario dio a conocer que 6 de estas 9 empresas realizarían sus inversiones en municipios del interior de Yucatán; es decir, casi el 70 %. Grupo Kuo (Kekén) invertiría 6,654 millones de pesos generando 3 mil empleos directos y 9 mil indirectos; Misión Obispado invertirá 5 mil millones de pesos creando 500 empleos directos y 1,500 empleos indirectos; Grupo Logra invertirá 1,800 millones de pesos generando 100 empleos directos y 400 indirectos; y Wood Genix invertirá 1,700 millones de pesos en la instalación de una planta, que durante sus dos etapas de construcción propiciará la generación de 800 empleos directos.

Además, Grupo Harinera CMG y la empresa Proteínas y Oléicos invertirían mil millones de pesos creando 100 nuevos empleos directos y 300 indirectos; WinHealth destinará 850 millones de pesos en Mérida para la construcción de un centro hospitalario deportivo en cuya fase de construcción se generarán 1,500 empleos directos y 4,500 indirectos; Crown Park Yucatán invertirá 720 millones generando 120 empleos directos y 360 indirectos; Air Temp apostará 340 millones de pesos, creando 200 nuevos empleos directos y 600 empleos indirectos, y el Grupo Youssef invertirá 105 millones de pesos, generando 120 empleos directos y 360 indirectos en su fase de construcción. Importante ante todo el apuntalamiento económico y bienestar social y familiar que conllevan las inversiones y que todos los planes y proyectos vigilan y cumplen con las regulaciones de usos de suelos e impacto ambiental quienes la requieren y tienen conciencia ecológica; sobre todo para frenar a los falsos “ambientalistas” y “líderes” sociales de justicia social y derechos humanos.

FALSO DILEMA

La relación entre medio ambiente y empleo ha sido considerada durante mucho tiempo en términos de dilema. En el pasado, las situaciones de pleno empleo han ido asociadas a grandes inversiones de grandes infraestructuras y complejos industriales de gran impacto ambiental. Así mismo, ha existido –y aún sigue existiendo- cierto temor a que uno normativa más rigurosa en la protección del medio ambiente, al limitar algunas actividades económicas, acarree pérdidas de empleo y desarrollo en la comunidad; en los municipios; en las grandes ciudades. Pero, a pesar de las apariencias, el dilema es falso. La cuestión hoy no es cuántos empleos se van a perder por cambiar el modo de producir y consumir y por hacer más rigurosa la protección ambiental, sino más bien la inversa.

La economía convencional, que durante los últimos veinte años viene mantenido unas altas tasas de desempleo estructural, no sólo ha mostrado su incapacidad para ofrecer el pleno empleo, sino que ha agravado paralelamente la degradación medioambiental. De forma que crisis social y crisis ecológica empiezan a ir cada vez más asociadas.La progresiva introducción de los principios ecológicos en la economía no sólo no tiene por qué poner en peligro los puestos de trabajo, sino que, de llevarse a cabo, incidiría favorablemente en la generación de empleo. Y es donde los “llamados defensores del medio ambiente y de derechos humanos; encuentran sus banderas y caldos de cultivos para justificar a sus bienhechores.

La relación de saldo global negativo entre empleo y medio ambiente no ha sido nunca probada. Hay pocos estudios sobre la cuestión. Los que hay indican que el impacto sobre el empleo del endurecimiento de la normativa ambiental puede llegar a ser negativo a corto plazo en un determinado sitio pero positivo en conjunto a más largo plazo.

CONTRADICCIONES A medio y largo plazo, protección del medio ambiente y empleo van de la mano. También a corto plazo, pero no siempre. No vivimos en una situación de pleno empleo en estas circunstancias, la pérdida concreta de empleos por razones ambientales o la pérdida de expectativas de su creación por las mismas razones, generan problemas cuyo impacto social no es nada desdeñable. Se producen choques entre interese populares contradictorios, con el empleo y el medio ambiente como protagonistas. No existe un planteamiento válido de resolución de los problemas generados por esos intereses parcialmente contradictorios, sino se tiene en cuenta a la vez el impacto ambiental y el impacto social de cada industria, tecnología o infraestructura en litigio. De forma que se busquen salidas que armonicen, cuando sea posible, unas y otras demandas. Eso sí, predominando el interés general y a largo plazo (es decir, la salud pública y la protección del medio ambiente que haga posible un desarrollo sostenible), sobre lo demás. Pero sin que las consecuencias recaigan sobre unos trabajadores que no son responsables de un modelo de desarrollo que nunca han decidido emprender (aunque muchas veces traten de defenderlo porque asocian a él su empleo y su subsistencia). La experiencia indica que las soluciones armónicas son frecuentemente posibles, adoptando medidas correctoras que eviten la degradación del medio natural y orienten la actividad económica hacia una “producción limpia”. La relación de saldo global negativo entre empleo y medio ambiente no ha sido nunca probada. Hay pocos estudios sobre la cuestión. Los que hay indican que el impacto sobre el empleo del endurecimiento de la normativa ambiental puede llegar a ser negativo a corto plazo en un determinado sitio pero positivo en conjunto a más largo plazo.

El gobernador de Yucatán, Mauricio Vila Dosal, anunció la inversión de 18,169 mdp de nueve empresas de capital local, nacional e internacional que apuestan por el estado.

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