El presidente de México cataloga como “semana difícil” las desgracias ocurridas

En lo que ha sido la semana más aciaga del actual gobierno, el presidente de México resumió los daños sufridos en su país por las inundaciones, un terremoto y la pandemia, como “la semana más difícil”.

Cientos de familias han perdido sus hogares y pertenencias, así como la vida de familiares, en desastres como el desbordamiento de un río de aguas negras en Tula, Hidalgo, y el desgajamiento de un cerro, el Chiquihuite, en el Estado de México.

Además, la tercera ola de la pandemia, ha tenido un promedio de muertes, superior a las 600 diarias durante toda esta semana aciaga, que López Obrador reseñó: “ha sido una semana difícil, pero así es la naturaleza…”

La Comisión Nacional del Agua (Conagua) pronosticó para este domingo lluvias torrenciales en Guerrero, Oaxaca y Tamaulipas; intensas en Chiapas y Veracruz y muy fuertes en Morelos, Puebla y Tabasco.

Para este domingo también se esperan precipitaciones fuertes en zonas de Campeche, Ciudad de México, Colima, Estado de México, Hidalgo, Jalisco, Michoacán, Nayarit, Nuevo León, San Luis Potosí y Tlaxcala.

También habrá intervalos de chubascos en Coahuila, Durango, Guanajuato, Querétaro y Zacatecas, y lluvias aisladas en Aguascalientes, Quintana Roo, Sinaloa y Yucatán.

“Esta semana yo creo que ha sido la más difícil para los que nos cuidan, para los de Protección Civil, tanto del ejército por la aplicación del plan DN-III, los marinos con su plan Marina, muchos civiles y gobiernos estatales y municipales (…)”

En medio de este panorama, La Coordinación Nacional de Protección Civil (CNPC) anunció que iniciarán los trabajos de extracción de 1000 metros cúbicos por segundo (m3/s) de manera constante en la presa Peñitas, en Tabasco.

Lo anterior derivado de los ingresos a los vasos de almacenamiento del alto Grijalva y al pronóstico de precipitación para los siguientes días en la cuenca.

Esto, que el presidente cataloga como “la semana más difícil” ha provocado ya un grave diferendo entre diversas instancias de gobierno por la responsabilidad de lo ocurrido en el estado de Hidalgo.

Como se recordará, el pasado 7 de septiembre se reportó la muerte de 17 personas en el Hospital General de Zona número 5 del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) tras el desbordamiento del río Tula.

La cifra fue confirmada por el gobernador del estado, Omar Fayad Meneses; 10 mil personas fueron evacuadas. El mandatario estatal exigió explicaciones y una investigación por lo ocurrido.

Al respecto, el director del IMSS, Zoé Robledo, negó que alguien de la institución supiera del riesgo al que se enfrentaban, pese a que dicho nosocomio se encuentra a sólo 100 metros del río Tula.

“El IMSS no tuvo un aviso previo como ocurre generalmente, todo el tiempo se nos están dando avisos sobre la gravedad, que puede derivar o no en una evacuación. Por el contrario, en el caso de Ixmiquialpan sí se tuvo conocimiento”, aclaró.

Esto implica que ni las autoridades de Conagua ni del Conapred informaron sobre la gravedad de la crecida del río de aguas negras y su inminente desbordamiento, pero esto también fue desmentido.

La directora del Servicio Meteorológico Nacional de Conagua, Alejandra Méndez Girón, reveló que ese organismo emitió 45 alertas por las lluvias en Tula, al Sistema Nacional de Protección Civil, pero no fueron atendidas.

 

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