Continúa “baño de sangre” con el gobierno de López Obrador

El “baño de sangre” que se criticó al ex presidente Felipe Calderón y que continuó con Enrique Peña Nieto, lejos de amainar se ha intensificado en el régimen de Andrés Manuel López Obrador.

Luego de la virtual ejecución de 15 personas en el bar “La Playa Men´s Club”, ubicado en la Avenida del Trabajo en la colonia San Roque de Salamanca, Guanajuato, el fin de semana, ayer se supo del secuestro de 19 personas en Tamaulipas.

Esto ocurrió en un autobús de la línea Transpaís, el 7 de marzo, cuando circulaban sobre la carretera San Fernando-Reynosa, a la altura del kilómetro 79 del Ejido Palo Blanco.

La unidad salió del municipio de Tampico a las 06:25 horas con destino a Reynosa; sin embargo, en el camino, aproximadamente a las 12:55 del día, el camión fue interceptado por varias camionetas.

Adicionalmente, este lunes 11 de marzo se reportó el cierre de la autopista Nuevo Laredo, a la altura del km 190, debido a un enfrentamiento entre militares y hombres armados, con un saldo de al menos un fallecido.

Este lunes también trascendió el ataque armado a la casa del Alcalde de Cadereyta, Nuevo León, Ernesto Quintanilla, por parte de hombres armados que dispararon contra los escoltas del munícipe.

A todo esto hay que añadir el hallazgo en Colima, hace un mes, de 49 fosas clandestinas en la comunidad de Santa Rosa, municipio de Tecomán; 61 pertenecen a hombres y ocho a mujeres, sin que se tenga más información.

A esto se suma una tendencia, a la alza, de feminicidios en todo el país. En enero, al menos 304 mujeres fueron asesinadas con un promedio de 10 crímenes por día.

De ese total, sólo 75 casos fueron catalogados como presuntos feminicidios, de acuerdo con cifras del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP).

El Estado de México, Jalisco, Guanajuato, Chihuahua, Baja California Sur y la Ciudad de México son las entidades que concentraron la mayor incidencia de presuntos feminicidios y homicidios dolosos contra mujeres.

El punto coincidente en todos estos casos, es que las autoridades sólo tienen conjeturas e hipótesis del por qué de los asesinatos y secuestros, pero en ninguno tienen datos concretos.

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