Como primer Senado y Congreso paritario, nuestro deber es ser impulsoras y abanderar la lucha feminista: Geovanna Bañuelos

Sen. Geovanna Bañuelos de la Torre (GBT): Muchas gracias senadora presidenta, compañeras y compañeros senadores:

Las mexicanas no queremos monumentos, ni disculpas públicas, ni bellos discursos o reconocimientos para el altar de la banalidad. ¡Queremos igualdad sustantiva y tangible!

Queremos que a las mexicanas se nos respete sin importar nuestra condición social o el grado de vulnerabilidad al que hemos sido recluidas de manera histórica.

Queremos que se nos reconozca como la mitad de este México productivo. Del México que aporta, trabaja y construye.

Queremos que se nos dé el lugar que merecemos en esta gran nación donde por siglos hemos sido marginadas.

Pero me preocupa que mientras salimos a las calles, se reproduzca la violencia y la intolerancia.

Reconocemos a la mayoría, a l las 20 mil mujeres que marcharon por las calles de la Ciudad de México de manera pacífica. Pero en el Parlamentario del Partido del Trabajo condenamos la agresión contra mujeres policías y mujeres fotoperiodistas.

Nuestra lucha feminista no avanzará si imitamos o adoptamos lo que tanto nos ha agraviado.

Tampoco deberían de vernos como las víctimas. Todo lo contrario, de forma paulatina hemos derribado la cultura patriarcal que hoy se ha catalizado en un movimiento feminista que inevitablemente es irreversible.

Hoy vivimos un momento clave para la humanidad y para nuestro país.

Hoy ese movimiento feminista se ha transformado en el corazón pulsante de nuestra lucha y late para transformarnos por primera vez en una sociedad igualitaria, en una ciudadanía incluyente, en un país donde el género no importa, donde abolimos la discriminación.

Debemos cerrar brechas y luchar constantemente para hacer tangibles nuestros derechos.

Pero primero tenemos que erradicar de raíz el patriarcado que ejerce la violencia extrema hacia nosotras. Esa violencia sistemática que se ha normalizado en nuestra sociedad.

Hoy volvemos a alzar la voz para decir, no más víctima de violencia física, psicológica, económica, digital o política.

Las cifras del horror son atroces: En los últimos cinco años se ha cometido más de 4 mil 200 feminicidios y 13 mil 400 asesinatos. En suma, cada tres horas, fallece de manera violenta una mexicana.

Los hogares se han convertido en cárceles para las mujeres. Cada cuatro minutos son golpeadas y abusadas sexualmente por su esposo o pareja. La tasa de violencia en México, supera a la de países europeos y asiáticos.

La brecha de la desigualdad crece en el ámbito laboral, educativo, económico, social y político.

Apreciables senadoras, tengo la certeza de que en algún momento de nuestra vida todas hemos sido violentadas.

Como primer Senado y Congreso paritario, nuestro deber es ser impulsoras y abanderar la lucha feminista.

Por tal motivo debemos ser estandarte para nuestras futuras generaciones, para nuestras niñas y adolescentes de México, y debemos de ser motor de la transformación social.

Un hecho incontrovertible es que ésta ha sido la administración más paritaria de la historia, donde la mitad de las secretarías de Estado se encuentran a cargo de una mujer.

El siguiente paso es lograr, cristalizar, lo que aquí ya votamos, paridad en todos los órdenes de gobierno y eliminar del imaginario colectivo mexicano al machismo. Sólo de esta manera lograremos erradicar la violencia política por razón de género.

Las senadoras y los senadores del Grupo Parlamentario del Partido del Trabajo estamos comprometidas la igualdad entre mujeres y hombres. Por ello, gran parte de nuestra agenda legislativa, y ustedes son testigos, se ha abocado a lograr cambios que produzcan condiciones benéficas para la equidad en todos los ámbitos de la vida.

La Cuarta Transformación de la República requiere de la participación de todas las hijas e hijos de la Patria en el derrocamiento del patriarcado.

Comencemos a construir nuevos modelos de masculinidades más conscientes y sensibles de las consecuencias positivas y negativas que tienen sus acciones.

Lo dijo claro y fuerte la Organización de las Naciones Unidas:

“La igualdad de género no es sólo el interés de una mitad de la población mundial; es un derecho humano, algo que nos interesa a todos, porque ninguna sociedad puede desarrollarse –económica, política o socialmente– cuando la mitad de su población está marginada”

Por ende, la paridad de género no solo beneficiará a las mexicanas, sino que brindará la igualdad social tan anhelada.

¡Las mujeres somos la ruta de este nuevo país!

¡Las mujeres podemos!

Muchas gracias, compañeras y compañeros.

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