Armisticio de AMLO no funciona; siguen las ejecuciones en todo el país

Mientras el Presidente Andrés Manuel López Obrador declara el fin de la guerra con los cárteles de narco, el crimen organizado en México sigue fuera de control.

En Guerrero, hombres armados literalmente acribillaron a sangre fría a varios indígenas mientras se encontraban rezando en Acetepec, en el punto conocido como “Ojo de Agua” afuera del poblado Plan de Ayala.

Mientras tanto,  en San Luis Potosí, el diputado Pedro César Carrizales Becerra, apodado “El Mijis”, fue víctima de un atentado en las calles de San Luis Potosí en el camino a Santa Rita en Pozos, del cual salió ileso.

En Guaymas, Sonora, Francisco Javier Fourcade Romo, de 24 años y cantante de “narcocorridos”, fue ejecutado de carro a carro.

El crimen ocurrió minutos después de las 18:00 horas de este lunes, cuando “El Roca”, como también lo llamaban, circulaba a bordo de un vehículo Chevrolet Beat color azul sobre el bulevar Luis Encinas Ignacio.

A fines de enero pasado, en el km 295 de la Autopista del Sol, a la altura de los túneles de Acahuizotla, fueron encontrados los restos desparramados por la carretera de un hombre desmembrado sin que hasta la fecha se haya informado nada al respecto.

Todos estos hechos se dan en medio de uno de los inicios de sexenio más violentos que se han registrado en la historia del país y que, pese a las declaraciones oficiales, mantienen a México en una abierta movilización militar.

De acuerdo con datos publicados por el diario Reforma, el número de soldados en las calles aumentó en lo que va de este sexenio con respecto a los dos anteriores, que fueron los de mayor movilización militar.

López Obrador mantiene a 53 mil 524 efectivos en apoyo a la seguridad, de acuerdo con una respuesta de información de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) fechada el 24 de diciembre.

Es decir, la actual administración federal tiene a 834 elementos más en tareas de seguridad, que los utilizados en promedio por Felipe Calderón durante su Gobierno.

La gestión del panista echó mano de 52 mil 690 efectivos, en promedio al mes, para combatir de manera frontal al crimen organizado; la Administración de Enrique Peña Nieto cerró 2018 con 54 mil 980 militares.

Los actos de violencia se siguen sucediendo en México pese al reciente cambio de régimen en 2018, lo cual no ha significado absolutamente nada para los grupos armados que desde hace más de una década se mueven en el país.

El pasado domingo 3 de febrero, bajo el aparente motivo de una disputa de tierras, ocho indígenas fueron acribillados y virtualmente ejecutados, entre ellos una mujer, cuando se encontraban rezando para pedir por la lluvia.

Hombres armados los acribillaron y pudieron escapar impunemente porque el cuartel más cercano de la policía se encuentra en otro poblado y solo cuenta con dos policías que no cuentan con patrullas, según relató el diario Debate.

Hasta el momento, la Fiscalía General de Guerrero sólo ha podido informar que se investiga pero se cree que pueda ser un conflicto por el agua ya que los pobladores tuvieron una discusión por el control de los mantos de agua.

En los hechos, pese a los reiterados anuncios de “pacificación”, lo cierto es que la violencia se encuentra fuera de control y al margen de todo acuerdo con el régimen de López Obrador.

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