A dos meses, sospechan intromisión política en conflicto de la UAM

Académicos de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) advierten que detrás del conflicto -que lleva ya dos meses sin solución- existen factores políticos desde el propio gobierno federal que la alimentan con su omisión e inacción.

Jorge Javier Romero Vadillo, politólogo y profesor–investigador del departamento de Política y Cultura de la UAM Xochimilco advierte que pareciera que la huelga “les es funcional a su proyecto de gobierno”.

“La actual huelga tiene una agenda oculta, azuzada por el clima político generado desde la Presidencia de la República.

Llama la atención el olvido en el que las autoridades laborales y educativas han mantenido a la huelga de la UAM pese a que el subsecretario de Educación Superior es profesor de la UAM Xochimilco de toda la vida

Sin embargo, éste “no ha dicho esta boca es mía y no he visto que haga el menor esfuerzo por contribuir a la solución del conflicto”, señaló el maestro de la UAM, catedrático de tiempo completo desde hace 30 años.

Igualmente destacó que en las negociaciones ríspidas, llenas de descalificaciones de la dirigencia a las autoridades universitarias, una y otra vez aparece el tono de la temporada:

“Se habla de la casta académica y de la nómina dorada de la burocracia universitaria y se pretende fantasiosamente que una reducción a la mitad de los ingresos de los funcionarios serviría para satisfacer las demandas sindicales”.

Romero Vadillo advierte que el Sindicato no reconoce que el presupuesto de la UAM lo establece la Secretaría de Hacienda, lo decide la Cámara de Diputados. Por tanto, sus demandas son imposibles de satisfacer.

No se entiende tampoco cómo sobreviven los trabajadores con salarios bajos que llevan dos meses sin ingresos, al menos que exista algún mecanismo de distribución arbitraria de los fondos sindicales que alimenten el apoyo

Hoy los profesores y los trabajadores administrativos habremos llegado a la cuarta quincena sin cobrar, mientras 54 mil alumnos de las cinco unidades académicas ya han perdido el trimestre.

El académico cuestionó la forma de operar del sindicalismo en México pues los contratos colectivos los monopolizan los dirigentes y han servido como mecanismo de control de las demandas laborales o para nutrir redes clientelistas

En México no ha existido auténtica libertad sindical y el sistema de huelga, tal y como está diseñado, solo beneficia a las dirigencias corporativas, no a los trabajadores.

La UAM es hoy la segunda universidad del país por la cantidad de presupuesto federal que recibe, por el número de catedráticos que tiene en el Sistema Nacional de Investigadores (SNI)  y por el número de publicaciones en revistas indexadas.

Es una de la primeras cuatro por el número de patentes otorgadas en México, se encuentra paralizada con costos ingentes, por la dirigencia de un sindicato que hace mucho que no representa los intereses laborales de los académicos

La huelga estallo con un objetivo que el propio Sindicato sabía imposible de lograr: el 20 por ciento de aumento salarial.

A esta demanda se añadía el resarcimiento de pretendidas violaciones al contrato colectivo, y la exigencia de creación de “al menos 300 plazas” administrativas en una universidad que, con alrededor de tres mil académicos, ya tiene una nómina no académica de más de 4500 trabajadores, entre intendencia, vigilancia, y gestión.

El sindicato se ha opuesto a procesos de elemental actualización, como el depósito de la nómina en cuentas bancarias (por fortuna, en esto no ha triunfado) o la existencia de cajeros automáticos en las instalaciones, porque eso eliminaría puestos de trabajo.

Hay plazas que ya no se justifican por el avance tecnológico y la universidad podría hacer mucho más con menos, pero el SITUAM exige que se creen nuevos puestos administrativos.

Esta exigencia se explica por el sistema de reclutamiento de carácter clientelista que el contrato colectivo establece, el cual se ha prestado para la venta de plazas, pues los sindicalizados le dan “la firma” a los aspirantes y, por supuesto, se las cobran jugosamente cuando estos ingresan a la fuente de trabajo.

El sindicato fue excluido desde hace 35 años del proceso de contratación académica, por lo que el ingreso, la promoción y la permanencia de los docentes e investigadores se rige por concursos de oposición y por promoción dictaminada por pares.

Pero la relación laboral sí que está gestionada por el Sindicato, que es dueño del contrato colectivo único pactado en la década de 1970. Sus intereses nada tienen que ver con los de la planta académica.

Prueba de ello es que los profesores de tiempo completo no están contemplados en las demandas actuales de la huelga, concluyó.

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