TRAS BAMBALINAS .- Vendo un marrano…

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CUARTOSCURO.COM

Por JORGE OCTAVIO OCHOA. Por mucho que se haya comentado, no deja de sorprender la pasividad con la que el pueblo mexicano empieza a admitir, sin condiciones, los excesos de un hombre en el poder.

Como no ocurría ya desde los tiempos de Echeverría, el presidente López Obrador consumó la obra, que puede convertirse en tragicomedia, cualquiera que sea el rumbo final que tome.

En términos simples, el Presidente de la República obligó a la Lotería Nacional a organizar un sorteo ilegal, porque se anuncia una cosa que no está en venta ni concurso alguno, pero cuya imagen aparecerá impresa para el engaño.

Luego de eso, sin enmienda alguna, torció el reglamento interno de ese organismo, que de suyo aparece como institución “para la asistencia pública”, lo que implica la transferencia de sus recursos hacia los fines de los más necesitados.

Así, de un manotazo, convirtió el sorteo de la Lotería, no en una rifa sino en una coperacha para cumplir los deseos del mandatario, a fin de que éste concentre los recursos obtenidos y los reparta como él disponga.

A la luz de las evidencias, teniendo como prueba el hecho de que más del 70% de las adquisiciones de este gobierno se han realizado por adjudicación directa, es lógico pensar que los equipos médicos que adquirirán, se hará de la misma forma.

La Lotería pagará la impresión de esos billetes, correrá con la responsabilidad para la organización del sorteo y la insaculación de los premios; se hará cargo de la logística para el pago y la Función Pública quizá sólo expida un cheque.

Así, el dinero que se recaude, lo podrá usar directamente López Obrador para comprar equipos de salud o para alguna urgencia que resulte. Al fin y al cabo, él será el administrador de la red de recaudación.

¡Y por si fuera poco! También implicará a los empresarios en esta comedia, pues los obligará a comprar billetes en una cena de solidaridad. Es, a todas luces, una caricatura.

Es patético ver como Andrés Manuel trucó la solidaridad que tuvo el pueblo de México con Lázaro Cárdenas en 1938, por una miserable coperacha para ver si esquilma 500 pesos por cachito de billete a sus fanáticos.

Lo peor es que, a lo largo de todo este relato, hay tramos que pueden envolver una o varias irregularidades sin que hasta el momento ningún especialista o abogado se atreva a cuestionar lo torcido de la decisión.

Así pasaremos los próximos 7 meses, envueltos en la monserga de una publicidad que anuncia la rifa de algo que no se vende ni se renta; que seguirá en manos de las Fuerzas Armadas, para buscarle un destino final.

Pero, como ya todos nos sabemos el truquito, esto es parte del distractor que el Mandatario ha montado para que no se vea el rotundo fracaso en materia de seguridad nacional.

El volumen de violencia es tal en México, que la Casa Blanca empezó a mover sus hilos para que sea la Marina Armada y no el Ejército, quien se encargue de reactivar la lucha contra el crimen organizado.

Por lo pronto, ya hay una versión pública en la que se expresa la “Alarma de Washington por el fracaso mexicano en contra de los grupos criminales. Por ello, ha decidido presionar para la extradición de más sospechosos.

Y para profundizar las sospechas, esta información trasciende a tan sólo unas semanas de la “sorpresiva” fuga de reos del Cártel del Sinaloa, que habían sido trasladados a un simple reclusorio de la Ciudad de México.

En este asunto está involucrado el sobrino de Dolores Padierna, esposa de René Bejarano, implicado a su vez en aquel escándalo de las ligas y las maletas con fajos de billetes quién sabe para qué o para quién.

A esto se suma también la liberación de Ovidio Guzmán, de la cual el Presidente de la República dice no saber nada, como tampoco sabe del cómo y por qué se pudo celebrar la boda de la hija del Chapo en sus narices.

La especulación es el peor enemigo del periodismo pero, en los hechos, no sabemos cómo es que el actual régimen pretende fondear sus proyectos, luego de un año tan desastroso como el 2019.

Todos los parámetros de la economía se derrumbaron y nos dicen aún así que el régimen extenderá la seguridad social gratuita; entregará pensiones a los ancianos, becas a los jóvenes, 100 universidades, fundará un Banco Social.

¿De dónde saldrá todo ese dinero? Gratis, júrelo usted, no será. Habrá nuevos impuestos, o nuevas reglas de recaudación, o nuevos nichos de negocio. Sea como sea, no es normal esta nueva forma de gobernar.

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