Pequeño olvido en el T-MEC: no tomó en cuenta migración y remesas

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No puede haber desarrollo sin equidad y justicia social y esto involucra también los acuerdos comerciales y las condiciones en que se imponen, sostuvo el doctor Federico Manchón Cohan, profesor del Departamento de Producción Económica de la Unidad Xochimilco de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM).

Al participar en el VI Seminario Internacional de la Red de Estudios de América del Norte, el académico subrayó que el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) no se circunscribe al libre comercio, pues consiste en un mecanismo que busca proteger al mercado de Canadá y Estados Unidos, afectando algunos de los sectores más dinámicos de la economía nacional.

La manufactura, la industria automotriz, las patentes de medicamentos y el campo son algunos de los sectores más vulnerados, ya que compiten en condiciones de desventaja y además se bloquea la entrada de gran cantidad de los productos que generan los mayores ingresos a México.

Estas condiciones incluyen la compra de insumos y materiales en dólares y a costos más elevados, entre ellos diésel, fertilizantes, semillas, agroquímicos y maquinaria agrícola, así como las condiciones de crédito que se aplican a los pequeños productores, que desde hace décadas han sufrido los embates del modelo neoliberal.

El investigador señaló que a diferencia del país, Estados Unidos antepone los intereses de sus productores, una estrategia que obedece también a cuestiones políticas, de cara a las próximas elecciones presidenciales de 2020.

Al participar en el panel T-MEC ¿una integración incluyente?, el doctor en Economía refirió que este acuerdo olvidó puntos fundamentales para México: la migración y las remesas, ya que se trata de la principal inversión extranjera y la tercera fuente nacional de divisas.

“La única forma para que este Tratado no afecte a mexicanos es la posibilidad de que hagamos leyes de protección, antes de que Estados Unidos apruebe este tipo de alianzas, las cuales van a ser vigentes y se podrán aplicar”, concluyó.

Al respecto, el doctor Alejandro Álvarez Béjar, investigador en la Facultad de Economía de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), refirió que se vive un proceso de desaceleración de la economía mundial que ha traído como resultado un decaimiento de la industria, trabas al comercio y aumentos en los precios de las materias primas.

Esto ha resultado en tendencias proteccionistas y guerras comerciales por parte de los países mejor posicionados que buscan ofrecer ventajas sobre sus adversarios y beneficiarse a través de estos acuerdos, lejos de cumplir sus objetivos de disminuir el precio de las importaciones y bajar los aranceles, sostener y aumentar las exportaciones y atraer más inversiones.

“Los tratados de libre comercio se diseñaron al principio como mecanismos de proteccionismo de bajo perfil para privilegiar a los socios, ampliar las economías de escala y obstaculizar la entrada de los competidores, sin embargo la experiencia del TLCAN echa por tierra todos estos supuestos”, abundó.

A medida que cambia el panorama de la economía mundial y se multiplican las dificultades para crecer de manera significativa y sostenida, “la idea de un acuerdo de libre comercio sigue atrayéndonos, aunque ésta tenga fuertes implicaciones para nuestro país, perdiendo de vista los demás acuerdos que hemos establecido, por ejemplo, el Transpacífico de Cooperación Económica o el Transatlántico para el Comercio y la Inversión”.

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