Recesión, cambios, remociones y detenciones

TRAS-BAMBALINAS-3.jpg


TRAS BAMBALINAS. Por JORGE OCTAVIO OCHOA.- Lo decíamos la semana pasada y no se necesitaba ser sabio ni especialista para anticiparlo. México se encuentra ya técnicamente en recesión. Los dos primeros trimestres del año han sido desastrosos y lo peor es que la crisis no sólo es de índole económico-financiero, también permea los asuntos de seguridad nacional y política social.

Enfurecido contra los medios, porque no han sabido interpretar la 4a Transformación que vive México, López Obrador de plano se fue de frente contra la revista Proceso, y de ahí cortó parejo, esgrimiendo argumentos de hace dos siglos que hasta los propios historiadores le han desmentido, pero él amenazó con abrir una investigación sobre los medios que se portaron bien y los que no durante el periodo “neoliberal”.

Excesos verbales más que hechos, y esa es precisamente la actitud que ha mantenido durante estos 8 meses de gobierno, que lo colocan ya ante la emergencia de entregar resultados espectaculares so pena de que su tremenda popularidad empieza a escurrírsele entre las manos. O mete pronto a la cárcel a alguno de los “machuchones” investigados por corruptos o sacude el panal de su gabinete.

El problema es que, al margen de la masa social que suele inclinarse a favor de figuras carismáticas, en los círculos académicos han pasado de la sorpresa a la irritación. No sólo es Carlos Urzúa el que plantea ahora la “improvisación” y la falta de “rigor” y “análisis” con que hace las cosas el mandatario. Ahora desde los círculos financieros levantan la ceja ante ocurrencias como la de desaparecer al CONEVAL.

Lejos de plantear un ajuste financiero opta por la mutilación, y la primera sospecha que surge, es que López Obrador no quiere que nadie evalúe el éxito o el fracaso de su nueva estrategia de política social, en la que el dinero se entrega en mano, pero sin saber los resultados. El hecho es que nadie sabe a ciencia cierta de dónde sacará los recursos para pagar a adultos mayores, jóvenes becarios, marginados y demás.  

La economía se contrajo 0.2 por ciento en el primer trimestre y para el segundo la contracción es del 0.1 por ciento. Este sólo hecho nos coloca en recesión técnica. El gasto gubernamental sigue también contraído por la “austeridad republicana” que ha impuesto y, en medio de la desconfianza, las empresas han suspendido la inversión porque proyectos como el Tren Maya o Santa Lucía no avanzan.

Los especialistas advierten que la producción industrial en el país se ha colapsado por la escasa producción de petróleo; el gasto de los consumidores se ha debilitado. El despido de esa burocracia, a la que él llama “la burocracia dorada” ha preferido mantener sus ahorros antes que entrar en aventuras de inversión o autoempleo. Esto también abre un nuevo frente de irritación social.

Lo paradójico de todo esto es que, si bien su discurso se ha enderezado contra las políticas neoliberales de los anteriores sexenios, en los hechos López Obrador ha beneficiado directa o indirectamente al gran capital, porque muchos de los burócratas despedidos empiezan a enrolarse en grandes empresas trasnacionales como Walmart y Cosco, con todo el expertise adquirido.

En el caso del aeropuerto fallido de Texcoco, también en los hechos algunos de los inversionistas podrían obtener un doble ingreso: uno por el pago de las multas por cancelación y otro por los nuevos contratos que se han abierto y se emprenderán en los próximos meses y años. Luego, para su petroquímica de dos bocas, también tendrá que recurrir a grandes empresas trasnacionales. ¿Entonces dónde está el cambio?

Los economistas aclaran, ante las hipótesis poco claras del Presidente, que “para un mercado emergente como México, una economía que se expande a la par de la población. difícilmente se considera en crecimiento”. Peor aún: ¿De dónde sacará dinero para su plan de apoyo a migrantes centroamericanos?

VIENE LA CACERÍA FISCAL

No, no se ve claro, y lo peor es que para el 2020 se espera una verdadera cacería fiscal que podría convertirse en actos de terrorismo porque, hoy por hoy, todo tendrá que pasar por el tamiz de la Secretaría de Hacienda y hasta las becas de académicos, las compensaciones o bonos de reconocimiento tendrán una carga impositiva y cuidado si usted lleva una errónea facturación porque podría considerarse como corrupción.

¿Qué implica eso? Pues a la luz de la recién aprobada Ley de Extinción de Dominio, cualquier hecho de corrupción podría ser materia suficiente para que embarguen su casa, sus autos o sus propiedades y mientras usted está en juicio, si al Estado le sirve, pueden rematarlos, sin que usted tenga posibilidad alguna de recuperarlos. Al menos, eso es lo que hasta el momento permite esa ley.

Todo esto configura un panorama escalofriante, porque estamos ante un gobernante voluntarista, que no se apega a marcos de evaluación académica y que piensa que el entregar el dinero en mano es la mejor forma de hacer justicia social. ¿Cómo garantiza él que de pronto el crimen organizado no entrará al negocio de la extorsión de esas dádivas? ¿Expropiará tierras a campesinos amenazados y en la ignorancia?

El marco teórico a partir del cual arranca sus proyectos es por demás pueril e ingenuo, porque parte de evaluaciones emocionales que incluso violan la constitución porque, por ejemplo, citemos sólo el caso de la lucha contra el narcotráfico y crimen organizado. Su combate es, en estricto sentido, una obligación del Estado, no una ocurrencia ni mucho menos una opción.

Que Felipe Calderón haya cometido la estupidez de llamarlo “Guerra” es otra cosas, pero tenía la obligación constitucional de hacerlo, con todo y las secuelas que ello tuviera. Sin embargo, en enero de este año López Obrador anunció el fin de la guerra contra el narcotráfico, “oficialmente ya no hay guerra, nosotros queremos la paz, vamos a conseguir la paz”.

Las consecuencias de su anuncio están a la vista: van más de 37 mil asesinatos dolosos y el arranque de su gobierno se convierte así en el más violento de los últimos 20 años en la historia del país, desde que se lleva una estadística de asesinatos y crímenes dolosos. Pues vaya que sí están haciendo historia, en medio de una concepción religiosa de lo bueno y lo malo.

“No se han detenido a capos porque no es esa nuestra función principal, la función principal del gobierno es garantizar la seguridad pública, dijo en enero. Sin embargo, los que parecen no haber entendido que las cosas ya cambiaron y vivimos una nueva realidad, son precisamente los delincuentes, que hoy se ríen a carcajadas y pierna suelta, azolando a todo el país.

Así, mientras el gobierno de la República intenta organizar una Guardia Nacional, de cuyos miembros no tiene garantía de probidad, lealtad ni capacidad, el narcotráfico y el crimen organizado extienden sus redes en mafias internacionales que llegan a Israel, China, Colombia, Marruecos, a través de cárteles que se crearon en el territorio nacional desde hace ya 3 décadas.

LOZOYA ANUNCIA PRÓXIMAS REVELACIONES SOBRE PEMEX

PODER JUDICIAL NO ES UNA ISLA, AMENAZA AMLO

TENÍAN VÍNCULOS CON EL CRIMEN ORGANIZADO

BUSCAN CONTACTOS CON EL EZLN

CON NOTARIO ASEGURA QUE NO HABRÁ REELECCIÓN

CONGRESO DE LA UNIÓN NO PUEDE IMPUGNAR CASO BC

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

scroll to top